REHABILITACIÓN DEL PALACIO Y ALMAZARA DE LOS MARQUESES DE VIANA. GARCÍEZ. JAÉN.

Estado: Fase de anteproyecto.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

              En la propuesta juega un papel primordial el tratamiento del espacio urbano que se obtiene como negativo del tejido construido. Se trabaja con dicho espacio partiendo del preexistente para crear otro nuevo, considerado como canalizador y acogedor de la actividad social urbana, como un espacio flexible y sin límites, que sirve al Palacio y a la almazara facilitando el acercamiento a ellos, para observarlos, recorrer sus perímetros...Se trata pues de un espacio versátil que es capaz de ordenar y plasmar intenciones tan distintas como el acercamiento al palacio y almazara poniéndolos en valor, la ordenación del tráfico rodado, así como el problema de aparcamientos, formalizar el arranque de caminos rurales preexistentes que conducen a puntos interesantes del municipio...



               La liberación de cuerpos adosados al palacio y a la antigua almazara de nulo interés arquitectónico obliga a envolverlos de espacios capaces de atraer y acoger actividad social para ponerlos en valor. La Plaza Rey Juan Carlos I pasa a ser de un bosque de diversas especies vegetales que ocultan el Palacio a un plano duro y limpio de solería pétrea que entra en juego con la materialidad de la fachada, recordando a los antiguos espacios públicos que se generaban frente a importantes obras renacentistas. De la vegetación preexistente se conservan los dos cipreses que enmarcan la entrada principal y otros árboles en el perímetro de la plaza que arrojan gran cantidad de sombra para poder descansar bajo ellos y contemplar el monumento. Ciertas partes de la solería de la plaza se sustituyen por luminarias que la enfatizan aún más como antesala al Palacio. Igualmente, tanto Palacio como almazara enfatizan su presencia nocturna mediante fachadas bañadas de luz con luminarias orientables empotradas en el suelo.

 

              El único cuerpo construido de nueva planta se corresponde con una pieza longitudinal que alberga las naves de la almazara nueva (bodega, cuerpo de fábrica, envasadora, laboratorio y vestuarios) y la sala multiusos, además de servir de contención a la topografía que asciende a espaldas del Palacio, y por otra pieza perpendicular a la anterior formada por todos los espacios de instalaciones, almacenes, cocina, servicios y comunicaciones.

 

               El tránsito de vehículos para las operaciones de carga y descarga en torno a la almazara se desplaza a un extremo de la parcela para no interferir con el tráfico peatonal y turístico que se genere entre los dos monumentos, concentrando de esta manera la actividad productiva en la parte trasera y haciéndola compatible por lo tanto con la turística. La introducción de una bolsa de aparcamientos en el frente oeste evita la presencia masiva de vehículos en torno a la plaza principal. Así pues, la organización espacial del proyecto permite acoger a dos tipos de visitas. Una de ellas se corresponde con el grupo de turistas que llegan y se les acoge en la sala multiusos para darles una charla o mostrarles una proyección audiovisual, pasando posteriormente a visitar el palacio, espacios expositivos exteriores, la almazara antigua (conociendo las formas anteriores de obtención del aceite de oliva) y finalmente la parte productiva para que observen las nuevas técnicas de extracción. Al final de la visita se les guiará a alguno de los muchos espacios versátiles que alberga el proyecto adaptándolo provisionalmente a una sala de catas. El segundo tipo de visita se corresponde con turistas que recorren todos los espacios visitables del mismo libremente pasando tanto en la entrada como en la salida por el punto de control situado en la recepción.

 

              El objetivo en planta primera consistía en devolver a los espacios de circulación de la misma la transparencia con el exterior que los caracteriza en las obras renacentistas. Así pues la galería en torno al patio se vuelca al mismo al reconstruir la arquería original, conectando además con la del alzado oeste y con la situada en la ampliación del brazo este que da vistas a la zona de servicio. Se genera en dicha planta un recorrido continuo que pone en relación estos espacios así como distintas visuales tanto del entorno del Palacio como del patio central. Ligados a este recorrido encontramos una serie de salas diáfanas que en su día se correspondían con las habitaciones del Palacio, conservándose todas las chimeneas que presentan motivos ornamentales de gran valor. Estos espacios, al igual que otros muchos de planta baja no se identifican con un uso en concreto, sino que se les atribuye la capacidad de adaptarse según las circunstancias. Podrían ser salas expositivas que se agregan al museo, salas de reunión, de celebraciones, etc. Por otro lado, la planta superior de la pieza construida de nueva planta alberga un pequeño bar-cafetería que presenta acceso directo desde una de las calles principales del pueblo y a través del cual se puede acceder a la sala multiusos en el caso de que se celebre algún acto, sin necesidad de tener que atravesar todo el Palacio para acceder a él. La sala de la cafetería podría servir también como zona de catering después del acto. En cuanto a la planta de cámaras, se persigue conectar los nuevos núcleos de comunicación con la misma de manera que puedan registrarse todos estos espacios para su mantenimiento y limpieza.

 

               La presencia de determinados espacios en el proyecto sin un uso específico enriquecen la variedad de actividades que puedan generarse en su interior. Dichos espacios, tanto exteriores como interiores permiten albergar banquetes de bodas o comuniones, copas de espera, caterings, reuniones, congresos, exposiciones temporales, espacios expositivos que se agreguen al museo, salas de catas, etc. Igualmente se incorporan dos jardines que pueden funcionar como espacios expositivos de distintas especies del olivar o pueden recrear distintos episodios de la recolección de la aceituna así como de la maquinaria e instrumentos utilizados...

 

Otra forma de inyectar contemporaneidad en el proyecto sin que pierda sus rasgos originales consiste en introducir el factor "tiempo" en el mismo, es decir, pensar en su funcionamiento a lo largo del día, de la semana y del año. Generar este tipo de organizaciones funcionales es un aspecto muy demandado por la actividad social actual. Para ello se organiza el programa de tal manera que puedan independizarse determinadas partes del conjunto para que puedan funcionar sin necesidad de hacer uso de su totalidad. Así pues podemos tener en funcionamiento la parte productiva de la nueva almazara a la vez que está abierto de cara al público el museo, la tienda y la cafetería. Podríamos tener una celebración de un banquete de boda y el museo cerrado. Igualmente con el museo cerrado podría estar abierta la tienda y la cafetería de cara al pueblo en cualquier momento del día. También se puede utilizar la sala multiusos para algún acto junto a la cafetería sin necesidad de tener abierto el Palacio para acceder a ellos... En definitiva existe una multitud de combinaciones posibles que enriquece la actividad social que se puede generar en el conjunto de la almazara y Palacio y/o entorno a él. 

 

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